Ojalá lloviera mucho, tanto que hasta con las ventanas cerradas pudiera oír el sonido de las gotas al chocar contra el suelo. Eso me relaja. Me lava el cerebro, me lo llena de agua, dejando que todo flote y vaya saliendo por cualquier rincón. Una pequeña liberación, quizás. La lluvia puede con mi sequía de no querer enseñar los dientes y me hace un préstamo para enseñarlos un rato. Lo peor de todo, es no tener a quién los aprecie. La echo de menos,
casi tanto como te echo de menos a ti.
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jueves, 27 de enero de 2011
me quiero morir pero sin deciros nada.
viernes, 31 de diciembre de 2010
Hoy es nochevieja, no pienso hacer un resumen de todo el año, los odio, soy yo la que tiene que saber si este año ha sido bueno o no, y ya lo sé. Sí, para variar estoy de mal humor... Aún no hemos empezado el 2011 y ya me he hartado de oír una vez tras otra eso de “año nuevo, vida nueva”. ¡Bah! Como si fuera posible que una persona olvidara todo lo pasado en un segundo y el uno de Enero fuera un día distinto al anterior, con recuerdos distintos, con una mentalidad distinta... vaya pandilla de hipócritas. Con todo esto puedo parecer la persona más borde del planeta, y es lo que hay, cada uno piensa lo que quiere, siempre me han tachado de esa forma por decir lo que pienso aunque no sea en el momento correcto, y lo siento pero no voy a cambiar. Mentir... ¡eso sí que es de cobardes! Siempre hay que ir con la verdad por delante, por mucho que duela o de miedo. Bua, no sé que hago hablando de esto si ni siquiera viene a cuento. Sigamos... esta noche ropa interior roja, oro en la copa, el pie izquierdo en alto y la mano tocando madera. Nunca he creído que este tipo de cosas funcionen, pero quizás lo que necesito es eso: creer. Creer para que todo vaya a mejor, para mi y para el resto de las personas que están a mi alrededor.
El año pasado pedí enamorarme por primera vez y de alguien que realmente mereciera la pena, el deseo me fue concedido, y aseguro que si, que he sido realmente feliz. Pero el amor es bonito cuando sientes mariposas en el estómago, no cuando sientes patadas... este año vuelvo a pedir amor, pero no de pareja, no creo que pueda sentir por otra persona algo semejante a lo que he sentido, y tampoco quiero sentirlo. Pido amor pero para mis amigos, que me sobra para ellos, que los quiero con locura. Y también pido no perder a nadie importante para mi, y si es posible... recuperar a quién perdí.
Me gustaría no tener que pedir nada de esto, jodidas navidades, han llegado demasiado pronto...
ojalá pudiera parar el tiempo.
martes, 21 de diciembre de 2010
No me lo tomo como un nuevo proyecto. Quiero sentir que me conocéis menos aún y así poder expresarme sin miedos. Al menos, me ayudará a verlo todo desde varias perspectivas, bien, comencemos:
Tengo el estómago del tamaño de mi puño, cerrado y comprimido. No me lo explico, hoy es un martes normal, he comido comida normal, me he puesto mi sudadera favorita, la verde. He salido hacia el instituto a la hora normal, he tenido clases normales... y sin embargo, estoy nerviosa. He pensado que quizás es por los nervios del viaje de pasado mañana, pero no. También en que la navidad está cerca, pero no. También en que me esperan unos cuantos días de fiesta, pero tampoco es eso. Me gusta malgastar el tiempo, por eso he dado mil vueltas intentando descubrir una respuesta muy distinta a la que me provoca este nerviosismo. Y es que ya es imposible, sus ojos azules siguen clavados en todos los rincones de mi cerebro día tras día. Pasar de todo más de lo que ya lo estoy haciendo es imposible, y aún así, aquí estoy, sin parar de poner sonrisas y algún que otro "jajaja" aunque por dentro me esté pudriendo a un ritmo que da miedo. Aún tengo tu foto en el corcho de mi habitación. Aún me emociono cuando oigo tu nombre. Aún finjo que nada de esto ha pasado y que vas a venir, vas a sonreírme y me vas a regalar uno de esos abrazos que te hacen volar. Aún estás dentro de mí, aún no he podido sacarte, es demasiado pronto y tengo mucha prisa por que esto no duela. Aún sueño contigo.
Y no, no entiendo nada, por mucho que lo intento. No entiendo por qué esos cambios tan bruscos, porque un día quieres a alguien y al siguiente deseas verlo muerto, no lo entiendo. Cada segundo que pasa las cosas dan un giro completo y me estallan en la cara. Estás cerca y luego quieres irte lejos, abandonarnos, olvidarlo todo. Pero no, me niego a creer que has sido capaz de hacerlo, me niego a creer que has olvidado todas las cosas buenas vividas, y las malas también. Me niego a que puedas pasar de la gente a la que tanto querías y necesitabas. Eres muy fuerte, pero no tanto como para poder hacer eso.
Hoy estoy nerviosa, hoy me siento pequeña.
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