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domingo, 1 de mayo de 2011

otra vez.

llevo un tiempo sin verte, y es obvio que te echo de menos, y ahora dices que te vas, lejos, y no será lo mismo. a pesar de todas nuestras diferencias, y todo lo que ha pasado, dentro de ti puedes sentir que sigo queriéndote muchísimo, y vaya me haces demasiada falta. lo que no quiero es que te vayas, aunque todo pinte mal, huir no es la solución acertada, huir es fácil, pero luego a veces... quieres volver, y ya no será lo mismo, no encontrarás las mismas miradas ni las mismas sonrisas. aquí por lo menos sé que estás bien, o que intentas estarlo, pero si te vas... desaparecerás de repente, y todo será distinto, la ciudad estará vacía sin ti.








En este mismo instante un hijo ejemplar es feliz comiendo regaliz
y una madre sabe que su amor no sera barniz
ante otra cicatriz de su hijo problemático.

domingo, 30 de enero de 2011

F.U.C.K

No se me olvida lo mucho que aún 
deberías estar queriéndonos si de 
verdad fueses cumplidor de esas 
promesas que eran “para siempre”.

¿Y sabes lo que hacemos con todo? 
LE ENSEÑAMOS EL PUTO DEDO. A tus promesas, a que digas que vas a venir y luego te 
quedes en tu casa, te enseñamos el puto dedo porque luchamos por estar bien día a día y solo por ti sacrificamos y hacemos muchísimas cosas que NADIE haría en la vida. Que vaya asco, ¿te gusta que nos arrastremos? Sí, te encanta. Pues resulta que todo tiene un límite. Y yo más que nadie acepté que te fueras. Intenté despedirme de ti de buenas y con toda la sinceridad del mundo, y digo lo intenté, porque fue imposible. Nos alegramos de que vuelvas y de que, aparentemente, estés mejor que nunca. Y me aguanto las ganas de correr, entrar en tu casa y más que abrazarte, echar por la boca todo lo que pienso y que tengas que escucharlo aunque no quieras. Que me canso (nos cansamos) de que solo seas tú el que pueda tomar decisiones. Y me da pena, pena por todo y por todos, pero sobre todo, pena por ti, porque estás perdiendo cosas que mucha gente mataría por tener, y las estás perdiendo voluntariamente.
Y por última vez repito: Cuando dices "te quiero", estás haciéndole promesas al corazón de la otra persona. Intenta ser honrado.
Vamos a desahogarnos un poco.

martes, 25 de enero de 2011

Ahora mi corazón es como un invierno en Finlandia.

"Eres la mejor persona que conozco... Hablas las cosas a la cara, pocos lo hacen (4 gatos) ¡Me encanta! Te echo de menos ya cuando nos despedimos..." Si... Tú también eras la mejor persona que he conocido. Yo también te echaba de menos nada más subir al bus de vuelta a casa.

Y ahora llevo algo más de dos meses sin ti, así que imaginate como estoy yo, ya que en vez de segundos sin ti, han pasado semanas... Sola. Descompuesta. Llorosa. Enferma. A punto de volverme loca. Deprimida. Y como siempre (tonta de mi), echándote de menos. Nunca he dejado de hacerlo. Nunca, nunca, nunca. Nunca quería dejar de leer esos estados tuyos tipo "lo mejor de mi.. Tu", "me tiemblan los pies a su lado", "estaria bien vivir en la selva" o que simplemente pusieras un "te quiero", o mi nombre en mayúsculas con un smiley. Echo de menos que me digas que una sonrisa vale mucho, que me llames moco y que te lo llame yo a ti, que te gustaba cuando trataba de aguantarme la risa y cuando hacíamos el tonto por cam. Echo de menos estar contigo una tarde y que no te puedas despegar de mi en ningún momento, que me pidas esos "ais" que tanto nos gustaban, que bromees con que va a llover aunque la idea no te haga mucha gracia... Echo en falta tus ojos, tus sms a todas horas, la cara de embobado que ponías al verme, el dormir abrazada a ti y despertarte haciendote cosquillas. Pero lo que más echo de menos (y más necesito en este momento) es nuestra amistad. ¿Recuerdas esas conversaciones tan tan largas que se acababan las baterías de los inalámbricos? ¿Todas las cosas que nos hemos confiado el uno al otro? ¿Todas las veces que nos hemos ayudado? ¿Cuánto nos hemos echado de menos? ¿Cuántos planes? ¿Cuántas sonrisas te he sacado? ¿Cuántas me has sacado tú a mi? Yo en ningún momento he sacado todo eso de mi cabeza. Y lo más duro es que te olvidas de que existo, de que te necesito, de que no quería perderte, y de que eres una de las personas mas importantes para mi. Todo eso se ha perdido y solo tú sabes donde encontrarlo, solo tú sabes cómo hacer que sea la chica loca de siempre. Pero parece que no te das cuenta, o que no quieres hacerlo.
Si de verdad no te quisiera, si de verdad fueras alguien insignificante para mi, no estaría haciendo nada de lo que hago, ni estaría viviendo este puñetero infierno solo por que llegue el día en el que me saludes sin más. Te diría todo esto a la cara, como a ti te gusta, pero no puedo, no me dejas hacerlo.
P.D: Sí, he encontrado todas tus cartas.

viernes, 7 de enero de 2011

A mí me recuerda a cuando él se fue. 
Otras personas llegaron a su vida y, aún así, por mucho que pase el tiempo te sigues sintiendo la persona que más sabe de él. Que por mucho que hagan no van a saber cómo tratarlo. Sólo tú. Y te jode, te revienta que otras personas hablen de él como si lo conocieran. Y que, por mucho que digan, no saben nada.


Ya está, 
el cupo está lleno, 
el límite ha sido sobrepasado hace tiempo pero no hemos sabido verlo. 
Todo está demostrado de sobra.
Es hora de ir cambiando el chip.