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domingo, 30 de enero de 2011

F.U.C.K

No se me olvida lo mucho que aún 
deberías estar queriéndonos si de 
verdad fueses cumplidor de esas 
promesas que eran “para siempre”.

¿Y sabes lo que hacemos con todo? 
LE ENSEÑAMOS EL PUTO DEDO. A tus promesas, a que digas que vas a venir y luego te 
quedes en tu casa, te enseñamos el puto dedo porque luchamos por estar bien día a día y solo por ti sacrificamos y hacemos muchísimas cosas que NADIE haría en la vida. Que vaya asco, ¿te gusta que nos arrastremos? Sí, te encanta. Pues resulta que todo tiene un límite. Y yo más que nadie acepté que te fueras. Intenté despedirme de ti de buenas y con toda la sinceridad del mundo, y digo lo intenté, porque fue imposible. Nos alegramos de que vuelvas y de que, aparentemente, estés mejor que nunca. Y me aguanto las ganas de correr, entrar en tu casa y más que abrazarte, echar por la boca todo lo que pienso y que tengas que escucharlo aunque no quieras. Que me canso (nos cansamos) de que solo seas tú el que pueda tomar decisiones. Y me da pena, pena por todo y por todos, pero sobre todo, pena por ti, porque estás perdiendo cosas que mucha gente mataría por tener, y las estás perdiendo voluntariamente.
Y por última vez repito: Cuando dices "te quiero", estás haciéndole promesas al corazón de la otra persona. Intenta ser honrado.
Vamos a desahogarnos un poco.

jueves, 20 de enero de 2011

me alegra saber que sigues existiendo, ya que yo no.

Esto no es un simple bache fácil de saltar, no es una pequeña roca con la que tengo que evitar no tropezar. Esto es el jodido Everest, imposible de saltar y seguir como si nada. Y vosotros, por mucho que creáis, no entendéis nada. Nunca le conocisteis como yo le conocí, nunca visteis las mil caras que tiene, las mil miradas arrebatadoras, los mil despertares y los mil espasmos que tiene antes de conciliar el sueño, no conocéis nada, ni sentisteis los mil abrazos más fuertes y confortadores que podía dar. A estas alturas no sé si conocerte tanto es algo que me va a traer problemas conmigo misma. La cara que tienes ahora es distinta, no es ninguna de las que yo conocí. ¿Dónde te has metido? ¿Estás igual de perdido que yo? ¿Sientes lo que yo siento? Lo dudo. Pero más o menos, mantengo la esperanza. Querías encontrarte y te has topado con alguien que está muy lejos de quién eras tú realmente, búscate bien a ti mismo, con sinceridad y mirando en tu interior, solo ahí encontrarás la respuesta. Abre los ojos y date cuenta de todo de una vez. Vuelve, aunque todo siga mal, pero necesito sentir que estás cerca, ver que escribes, ver que en cualquier momento puedo salir corriendo a por ti... Estoy jugando impaciente con tu fsk8, y el sonido que provoca me hace imaginar que estás aquí enseñándome como hacer esos dichosos trucos imposibles con los dedos. 

Noto que mis nervios ya no son de hierro, ahora son de lana.

miércoles, 12 de enero de 2011

soledad es hablar con un grito y llorarle

Hoy está siendo un día normal sin importancia alguna. 
Ayer no tuve muy buen día, digamos que ya me levanté con el pie izquierdo y que con el paso de las horas las cosas se fueron torciendo y acabó pasando lo de siempre, que cuando tengo ganas de seguir adelante un millón de cosas pasan de repente y me vuelvo a desmoronar. Por suerte, estoy rodeada de buenísimas personas que siempre están dispuestas a escucharme y a hacer lo que sea. Y hoy ya, no me encuentro con demasiadas ganas, pero ya voy a intentar llevar a cabo algo que yaiza y yo nos hemos prometido mutuamente. Y poco más que contar. Ayer con todo el bajón escribí demasiado, y pensaba en ir subiendo trozos y tal, pero no creo que sea muy buena idea, ya que en algunas ocasiones me arrastro bastante y hago demasiadas súplicas...  Tengo cuatro exámenes la semana que viene, ¿podré concentrarme? Eso ya lo veremos, de momento tengo que intentar llegar con buen paso a mañana y eso ya me parece algo bastante complicado. Me exijo demasiado, quizás porque sé que no me merezco nada de esto después de todo lo que he dado, puede sonar a orgullo, pero es lo que pienso cuando intento defenderme de mí misma y de mis arrebatos. 
Pedirte que vuelvas una vez tras otra, ¿acaso puedo hacer algo más? Ni si quiera me escucharás.
Como me gustaba mi sonrisa, y la tuya...
Me encantaba dormir contigo, 
abrazarte y escuchar tu corazón.

lunes, 10 de enero de 2011

inventemos el arte de no fingir.


Y vi como de un día para otro todo seguía igual, parecía haberme olvidado por completo, y entonces pensé que ya no se acordaba de ninguno de los momentos que pasamos juntos. Le veía normal, como si no hubiera pasado nada y al fin y al cabo, eso me molestaba. Y al final he caído en que siempre ha parecido ser fuerte, pero eso no quiere decir que este bien, y ahí ha sido cuando me he dado cuenta de que a lo mejor lo que le pasa es que sabe fingir muy bien.


Tu puta madre en patín, guapa. Que te cunda.
Yo ya me he quedado a gusto.
 ¡Napias! que eres una napias joder.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Debo ducharme, vestirme, terminar de hacer la maleta y salir pitando de aquí.
Debo comer, arreglarme y cuando llegue allí, bajar del bus con una gran sonrisa.
Y para variar, no tengo ganas. Estoy feliz, parece que poco a poco él va encontrando al chico de los ojos azules que era, y eso me motiva. Pero, ¿qué hago yo a trecientos y pico kilómetros de aquí sobreviviendo a base de sms? ¿Sin esas personillas que tanto cariño les he cogido estos últimos días? NADA. No hago nada, y de hecho, es una mala idea. Pero aunque no pueda volver en cuanto me llame porque me necesita... siento que debo irme, que es algo que tengo que hacer. Al fin y al cabo él también se va, más lejos que yo, pero se va... Y tendré que esperar, un mes, treinta días, setecientas veinte horas, cuarenta y tres mil doscientos minutos y dos millones quinientos noventa y dos mil segundos. Y sabes que le esperaré, porque siempre he estado haciéndolo. Esperé a que alguien viniera a mi vida para llenar mi mitad, y él apareció. Esperé a que alguien me abrazara en medio de la noche y no me soltara hasta que me despertara, y él apareció. Necesitaba vivir el amor más sincero del mundo mundial, y él apareció. Y no me importa esperar, porque esta vez, tiene que aparecer de nuevo.
Estoy tonta perdida, hoy el optimismo me sale por las orejas... veremos que tal va la cosa mañana, lo siento, soy así de incoherente.
Un bus me está esperando.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Ahora me he dado cuenta de que eso de que “las personas que más quieres son las que más te harán sufrir” es totalmente cierto. Aunque también te aportan muchas cosas buenas, las malas experiencias te enseñan poco a poco, y creo que yo con él ya me he sacado el graduado... y siento que ya no puedo más. Lo intento, prometo que intento pensar en algo que no sea en él, pero no me sale nada. Y es que hay tantos recuerdos nuestros esparcidos en el espacio, no puedo estar en el sofá, porque me recuerda a él, comiendo conmigo mientras veíamos los nuevos capítulos de los Simpsons, mi habitación huele a él, cada color azul me recuerda a tus ojos... Cada vez que salgo por algún sitio donde solíamos vernos me pongo nerviosa, y miro hacia mil lados a la vez esperando encontrarle solamente para poder mirarle a los ojos y volver a sentir que soy capaz de descubrir lo que piensa. Pero se escondes, huye, y a mi no me queda otra que seguir donde estoy, aguantando con lo que venga. Hoy he llorado y he hecho llorar a otras personas, de felicidad o de tristeza ¿quién sabe? Al oír esa canción (http://www.youtube.com/watch?v=Yihq4rxUKg4) en la fiesta del instituto algo se ha removido en mi interior, he empezado a cantarla sonriendo porque me he acordado que él solía escuchar estas canciones cuando se sentía solo, y según iba avanzando la letra una de mis mejores amigas, la de la bufanda azul, ha empezado a llorar, y no lloraba por ella, lloraba por mi. Y yo, sonriente y sin sacarle de mi cabeza he ido y la he abrazado fuertemente y entonces, un recuerdo me ha venido de repente “cuando tú abrazas a una persona es porque quieres que sienta lo mismo que sientes tú en ese momento” sí, él me dijo eso una vez, le encantan los abrazos, no podía pasar más de dos minutos sin rodearme con sus brazos y estrecharme fuertemente, y entonces mientras estaba entre los brazos de la chica de la bufanda azul, seguía cantando e intentando que ella no sintiera lo que estaba sintiendo yo por dentro... era una mezcla de tristeza e impotencia y de euforia a la vez, euforia porque la existencia de esos recuerdos significa que en algún momento de mi vida los viví, y tristeza porque en aquellos tiempos me sentía tan tan feliz... y al final, sin poder evitarlo, he llorado. Hoy más que nunca sé que los amigos son un gran tesoro que tienes que intentar tener por siempre, porque cuando todo sea negro, ellos aportarán un poquito de luz a esa oscuridad y harán que lo veas todo más claro. Intentarán creerte y comprenderte cuando nadie lo haga, pero sobre todo, te harán sentir la persona más afortunada del planeta. Ellos me dan la vida, saben que les quiero con todas mis fuerzas y yo sé que ellos me quieren a mi.
Estoy siendo demasiado bipolar ultimamente, y eso es algo que siempre he odiado. Cuando estoy en el instituto te tengo en mi cabeza pero me siento fuerte. Y en cambio, en cuanto entro por la puerta de casa, el mundo ya se me ha caído a los pies. Necesito que vuelva para hacerme reír, para abrazarme, para que me enseñe que no todo es tan malo como parece, para pasarnos horas y horas haciendo el tonto, para que sea mi amigo, para darle un poco de emoción a la vida. Vuelve, aunque sea tarde, pero por favor... vuelve.